1ª PUERTA




MENSAJE:


EN TIERRAS DE MU

Cierro los ojos y puedo ver el Mar, y pese a ser sordo también lo puedo escuchar. Saboreo toda la intensidad de su sal, percibiendo el infinito aroma de toda su profundidad.
Aquí me encuentro, tocando cada palmo de este hermoso lar, emocionado al poder recordar, el día que partí de aquella isla oculta bajo las aguas de sal.
En ese increíble lugar, que aún muchos no recuerdan habitar, viví y aprendí todo lo que hoy soy capaz de expresar.
De repente, abro los ojos, una poderosa fuerza me ha despertado, me ha tocado el hombro y me ha susurrado que han llegado los tiempos de emerger, tal cual lo hace un vergel, cuando invade de vida toda aridez.
Emocionado, siento mi garganta emitir sonidos que quedaron ahogados, en esa isla ancestral, de la que muchos hablan, pero no se atreven a explorar.
Hoy, estoy aquí, viajo desde el ayer, Mu es nuestro nombre, fui uno de sus habitantes, uno de esos seres que aprendiendo a ser amantes, sobrevivieron a todas las epidemias de hambre, permaneciendo - pese a todas las catástrofes - impertérritos en nuestras naves, sabedores de que será el tiempo quién nos devolverá nuestra identidad.
Si, Mu ha regresado, hemos regresado, pero sólo seremos visibles a quién nos coja de la mano. ¿Vamos…?
Sin dudarlo, tomas mi mano, y sin aferrarnos, nos sumergimos para viajar a nado, hasta dar con ese pedazo de tierra que en su día ocupamos.
Tomo un puñado de ella, me habla de los días en los que la arábamos, para dejar caer cientos de semillas, con la certeza de que el tiempo nos entregaría, los frutos del Árbol de la Vida, los que yacieron encerrados en cada una de esas semillas y que lograron tomar vida, durante vidas y vidas, cuyas infinitas ramas nacidas, germinaban brotes que contenían toda nuestra energía.
Hoy hemos regresado, el Árbol de la Vida vibra, mientras se escucha la voz del Templo, donde las Sacerdotisas oran, las Amazonas lo celebran, las Artesanas crean hermosas odas y las más entrañables dadoras, emanan el alimento que nos convirtió en eternos.
Tiemblo, casi no consigo creerlo, es cierto, es el momento. Respiro profundo y eterno, asiento mi intención y sin más… emerjo.
Ya no hay vuelta atrás, las aguas de sal no son mi techo, pues hoy es únicamente el mismo Cielo, quien me da vida y alimento.
Somos de Mu, de las lejanas tierras sumergidas que han mantenido viva, la misma vida.

Temple Inanna

ESENCIAS DE MU

Ilustración de Oksana Petrushchak ESENCIAS DE LOS ELEMENTOS -----------------------------------------------------------------...